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05/11/2007

AHORRO Y FINANCIACIÓN EN LA ECONOMÍA POPULAR

Economía popular

Las poblaciones africanas, tanto en el campo como en las ciudades, se mueven cotidianamente entre dos sistemas que, en general, coexisten sin problema. El sector moderno o formal y el sector popular o informal. La economía no escapa a esta regla general y, al lado de un sector formal y estructurado, en grave situación de crisis desde hace más de 20 años, se generan una amplia gama de estrategias de supervivencia y de generación de riqueza en las cuales una gran parte de la población africana encuentra los recursos para desarrollar su vida y su capacidad económica. Es el sector de la economía popular, el mal llamado sector informal.

Es este sector de la economía el que, en este momento y según la OIT, absorbe de un 50 a un 90% de la población activa de las ciudades africanas y representa entre un 30 y un 75% del PIB de los países africanos. La economía popular africana está compuesta por multitud de pequeñas empresas, en general familiares, aunque a menudo surgidas de sistemas de ahorro y crédito organizados por grupos de jóvenes o mujeres, son las llamadas tontinas, que veremos en el siguiente capítulo.

Esta economía popular se ha convertido en la actividad productiva más frecuente para la mayoría de la población africana, sobre todo en las ciudades, convirtiéndose en un freno a la extrema pobreza, el paro de los jóvenes, los apuros económicos de las mujeres "chefs de maison" y la descomposición social. Pero no es solamente eso, también se ha demostrado que es el sector económico en expansión, generador de riqueza, que tiene un enorme potencial emprendedor, vitalidad e innovación y una organización del trabajo basada en la tradición, en la solidaridad de grupo y en la ayuda social.

Límites de los créditos bancarios

Los sectores de población con menos recursos, sobre todo jóvenes y mujeres, tienen problemas para acceder a créditos bancarios o de financieras dentro del sector formal de la economía. Sus iniciativas empresariales no encuentran soporte en las entidades financieras, y el acceso a préstamos para afrontar necesidades familiares como la escolarización de los hijos o tratamientos sanitarios es impensable. La falta de propiedades o avales hace que los bancos no confíen en estos potenciales clientes y el acceso a la financiación necesaria para sus actividades deviene muy difícil. Por otro lado, estas personas tampoco están en disposición de asumir el coste de los prestamos bancarios, sus intereses, la rigidez en los plazos de devolución, etc.

El pequeño ahorro, cantidades de dinero inmovilizadas en una cuenta bancaria, tampoco es atrayente ni productivo. En aquellos lugares dónde el capital en circulación es escaso lo que interesa es que éste circule lo más rápidamente posible. Es decir, en África, ni los bancos ni las personas que necesitan pequeñas cantidades de dinero están interesadas en que éste se consigan a través de créditos financieros.

Iniciativas de ahorro, crédito y ayuda mutua de las poblaciones africanas

Pero todo lo mencionado no supone un importante freno para las iniciativas económicas de mujeres y jóvenes africanos ya que, desde siempre, las poblaciones africanas se han organizado según un sistema tradicional de ahorro y solidaridad que funciona de manera muy eficaz en todo África subsahariana. Recibe cientos de nombres distintos, cada idioma africano tiene una o varias palabras para denominarlo, susu, xitique, moziki, likelemba ...pero sobre todo se le conoce por tontina,  que, curiosamente debe su nombre al banquero italiano Lorenzo Tonti, que durante tiempo se presentó en Europa como el "creador" de éste sistema.

La tontina, un eficaz sistema financiero y de solidaridad, funciona en toda África subsahariana desde hace siglos, es una de esas prácticas mal llamadas tradicionales, que evoluciona con gran vitalidad para adaptarse a las nuevas necesidades de la población. El sistema básico es muy simple, un grupo de personas, generalmente mujeres, reunidas por afinidades que pueden ser muy diversas aportan semanal, mensualmente, una cantidad de dinero; el total reunido, utilizando diferentes sistemas de rotación, pasa a las manos de cada una de las personas que forman el grupo para ser invertido en lo que esa persona considere necesario (ceremonia de bautizo, gastos médicos, dote, inicio de un proyecto empresarial...), una pequeña cantidad del dinero depositado se utiliza para crear una caja de seguridad del grupo, para hacer frente a situaciones de crisis importantes.

Es al mismo tiempo un sistema de ahorro y de crédito, así como una caja de seguridad que excede las simples funciones financieras. La tontina es un sistema de solidaridad y asistencia basado en la confianza entre los miembros. La palabra dada basta como garantía, no se firman papeles, no se cobran intereses, no hay gastos de mantenimiento del sistema, el dinero que la persona se lleva no se "devuelve". Los miembros de la tontina aportan regularmente una cantidad de dinero (ahorro) y el sistema no se para, al cabo de cierto tiempo se inicia un segundo turno y la persona que había recibido una primera cantidad vuelve a recibir otra vez el dinero reunido (crédito).

Los diferentes sistemas de agrupación para crear una tontina son aquellos que la propia sociedad tiene para que sus miembros se asocien: grupo de edad, mujeres de una familia extensa, miembros de una cofradía religiosa, inmigrantes de un mismo pueblo en una ciudad, etc. etc. Así los miembros de una tontina no sólo se ayudan con el dinero recogido sino que se ofrecen entre ellos apoyo de cualquier tipo en situaciones de crisis, también es una red de influencias sociales, un lugar de encuentro.

No se puede entrar en una tontina únicamente porque se tiene dinero y se quiere aportar, un miembro así, en general, no interesa. El compromiso ha de ser mayor, el capital que se maneja es capital social, la tontina es, sobre todo, un grupo de solidaridad y ayuda mutua, implica una determinada forma de tejer las relaciones humanas, La tontina tiene una normativa de funcionamiento que todos los miembros han de respetar en cuanto a la rotación de los cargos, los horarios de reunión (se pagan multas por llegar tarde a las reuniones o por faltar sin causa justificada), el porcentaje que ha de ir a la caja de seguridad, el sistema de rotación, etc. Pero también están contempladas las excepciones, los turnos para recibir el dinero de la caja son flexibles, si la necesidad de uno de los miembros lo justifica puede haber un salto de turno o, en caso de necesidad, se contempla la posibilidad de recuperar lo depositado.

Tradicionalmente era un sistema utilizado por las mujeres para afrontar los gastos de ceremonias y celebraciones (bautizos, bodas, sabar, etc.), para comprarse ropa o joyas, pero, con la crisis económica de los últimos 20 años, las mujeres africanas han desviado estas cantidades de dinero para atender las necesidades en salud, educación... de sus hijos y de la familia o para crear pequeños negocios. Los jóvenes son el otro sector de población que, últimamente, utiliza este sistema para organizarse económicamente

Hay que hacer una clara diferenciación entre tontina y microcrédito ya que, tanto el funcionamiento formal del sistema como la percepción de beneficio, rentabilidad, etc. que hay detrás de cada sistema son muy diferentes. Frente a la lógica del capital, la lógica de las tontinas es la de la reciprocidad. Frente a la lógica de la acumulación, la banca popular favorece la rápida circulación del capital.

¿Se puede ayudar a estos sistemas de financiación y ayuda?

Esta es una pregunta difícil de responder, puesto que la respuesta depende de la capacidad de los donantes para adaptarse a esa lógica interna de la economía popular africana, basada en la supervivencia de la comunidad y no en la acumulación individual. Una lógica que defiende los valores comunitarios como una forma de responder a los problemas del grupo y que no cree en los beneficios monetarios individuales como factor de desarrollo de una sociedad.

En cualquier caso sería necesario un amplio conocimiento del modelo social en el cual surgen estas iniciativas y de las normas internas de funcionamiento de la economía popular y de los sistemas de ahorro, crédito y ayuda mutua de las poblaciones africanas para darles apoyo sin desestructurar los aspectos positivos que las caracterizan.

 

Lola López 

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05/11/2007 19:10 Autor: imagenesdelbienestar. Enlace permanente. Tema: Economía Hay 1 comentario.

12/11/2007

ELS UNS I ELS ALTRES

En aquestes qüestions de la immigració fem servir un conjunt de categories que em semblaria pertinent interrogar. Em refereixo a l’ús del “nosaltres” i de “els altres” el “l’altre”. Categories que ràpidament ens situen en una o altre banda segons ens convingui en el discurs.
Ja fa força anys, als anys 50 – el psicoanalista J. Lacan rellegint Freud desenvolupa - entre altres coses- una dialèctica entre dues categories o registres d’anàlisi. Òbviament Lacan ho fa referint-se a la dialèctica del dispositiu analític, però que en el tema que ens ocupa em semblaria pertinent. Lacan parla d’un registre imaginari i d’un registre simbòlic cadascun dels quals comporta una dialèctica.
La dialèctica imaginaria referida al fenomen migratori, ens portaria a situar aquell “nosaltres” i “ells” en termes de diferències i contrastos. “Grosso modo” estaríem parlant de considerar els que migren a partir de les diferències respecte als nadius; que si són d’un altre color o tenen altres costums o tenen altres maneres de passar el diumenge. Aquest conjunt de diferències podria tant referir-se a dos subjectes com a dos col·lectius.
Lacan planteja que en la dialèctica entre subjectes, cal que el registre simbòlic intervingui a fi i efecte de apaivagar o permetre la relació. En efecte la dialèctica imaginaria sense el recolzament simbòlic, legal, porta al refús al “o tu o jo” sustentat en el conjunt de diferències imaginaries que incrementen la tensió violenta. Només cal escoltar determinades converses o declaracions referides a l’increment de les llistes d’espera al metge de la seguretat social o, com ha succeït recentment les crítiques a les lleis que igualen els treballadors immigrant als nadius respecte als drets laborals. Aquesta tensió especular, com deia tant es pot produir entre dos subjectes com entre dos grups. És en darrer terme el registre simbòlic que fa de mitjancer.
La cultura entesa com el conjunt de formes d’estar al mon que tenen els grups humans és un nom d’aquest registre simbòlic. Certament si solament ens fixem en el registre imaginari ens trobem amb una sèrie de tòpics sobre la cultura del “altre” i tanmateix de la pròpia que en darrer terme venen a dir que hi ha una cultura superior a la que els “altres” han d’entrar per a poder gaudir-ne. Darrera d’aquesta premissa, hi ha al meu entendre la idea que la cultura de la que procedeix l’immigrant és primitiva i que no casa amb la cultura occidental i moderna. Hi ha la idea que cal “educar” al immigrant en la nostra forma de vida i que cal també que es desprengui de les formes que porta del seu mon d’origen.
Aquesta dialèctica, com podeu observar, es produeix tant amb l’immigrant africà que va a Europa en la actualitat, l’emigrant andalús que va migrar a Catalunya als anys seixanta o l’emigrant català que va anar a Alemanya. Agafo aquests exemples per que només cal escoltar la admiració per la indústria i la cultura alemanyes dels catalans, els fenòmens imaginaris que ha produït la presidència de la Generalitat ocupada per una persona nascuda a Andalusia i els comentaris de molts polítics catalans sobre la necessitat de regular la immigració.




Aquest ordre de coses és simptomàtic. Ho és que hi hagi una tòpica en la que s’inclouen els “nosaltres” i “els altres”. De que fa símptoma?. De la nostra pròpia cultura. En efecte una cultura sustentada en el registre imaginari com és la nostra crea una mena de deliri sobre “l’altre”, però també sobre el “nosaltres”. Un deliri en el que els subjectes hi son inclosos encara que no vulguin.

Per exemple la idea de cultura autòctona, autònoma i peculiar diferenciada de les altres és símptoma de incultura, vull dir, que qui això delira, no sap o no s’ha preocupat de saber, de que està feta la seva llengua, la seva literatura o les seves maneres de menjar. Encara més podríem considerar la cultura com a la articulació de les diverses invencions i aportacions de cada subjecte i la aculturació de la que parla Levi-Strauss com l’intent de posseir o dominar aquest patrimoni com si fos un objecte susceptible de ser posseït o posat al mercat.
Lacan en anys posteriors a la formulació que abans esmentava respecte a la dialèctica entre el registre simbòlic i l’imaginari, articula un tercer registre que anomena real. En la qüestió que ens ocupa podria ser una bona categoria per a permetre fugir d’aquest afany, d’aquesta passió de la nostra cultura per a la confrontació imaginaria. Posar en joc el registre real suposa una certa equivalència respecte als subjectes, no tant en relació a allò que tenen o que son, sinó al contrari respecte a les seves necessitats, desigs o mancances. Considerar els subjectes en relació a les maneres de viure, com a cultura, sense apassionar-se per les diferències o igualtats, ni tampoc per deixar-se portar per una mena de correcció simbòlica que en darrer terme serviria per a tranquil·litzar les consciències i legalitzar les desigualtats, voldria dir al meu entendre dirigir-se a això real que parla Lacan que es resisteix a ser dominat per la tensió imaginaria o per la legalitat simbòlica.
Un procés de desidentificació cultural tan d’un subjecte com de certs grups, s’albira com a imprescindible per a poder accedir a allò real de cada subjecte més enllà si té papers o no, si és arquitecte o paleta o si menja amb els dits o amb forquilla.
Per dirigir-nos a allò real de cada subjecte, que no es una dada d’entrada, sinó que és un esdevenir, un encontre, alguna cosa nova que abans no hi era, cal voler-ho. És, al meu entendre, una qüestió de supervivència.
Una psicoanàlisi es podria definir com un procés de localització dels significants que ens conformen (ser simpàtic, poruc, catalanista o bon amant, encara que no ho sapiguem) i d’un posterior procés de desidentificació d’aquests mateixos significants per a poder copsar què hi ha més enllà d’aquestes pantalles imaginaries fantasmàtiques. Cada subjecte pot fer o no aquest recorregut. Depèn de si obté prou satisfacció d’aquesta tensió imaginaria.
I en efecte, hi ha subjectes que atrapats en aquesta dialèctica, en darrer terme satisfactòria, acaben desapareixent. Freud va aportar a la nostra cultura el concepte d’allò que va anomenar la “pulsió de mort” la principal força contra la que la civilització ha de lluitar. A això real ens dirigim.
Ben segur que hi ha subjectes que s’interroguen sobre aquesta qüestió, de com la cultura mira de posar fre a aquesta passió destructiva, de subjectes i de col·lectivitats. Qui estigui en aquesta cultura pot separar-se del “nosaltres” i dels “altres”. Dirigir-se a allò altre que ens curi de nosaltres mateixos, de qui som i de la por que tenim a deixar de ser-ho.

Parlem doncs de subjectes que conformen una cultura, una manera de viure que ens permeti saber sobre allò real que ens ocupa. Certament podem interrogar a qualsevol subjecte i de les seves maneres per a tractar amb aquest real inexorable que tendeix a l’anorreament i la desaparició.
Preguntem-ho a qui ve de fora. Preguntem-ho també a qui és aquí. Proposo que deixem de pensar que hi ha algú subjecte o col·lectivitat que tingui la resposta i que el pensar que, per exemple, la cultura occidental, la té, és símptoma del real que suposa la seva desaparició

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12/11/2007 20:06 Autor: Francesc Puntí. Enlace permanente. Tema: Psicoanálisis No hay comentarios. Comentar.

13/11/2007

Nosotros, los otros, la cultura y la economía


Al hilo de la aportación de Francesc (y de la incomodidad de Claudio).
El "nosotros" designa -en mi utilización- la pertenencia común a una cultura, en nuestro caso, la occidental moderna; lo que significa afirmar que nuestra subjetividad se construye en el marco de una cultura determinada; lo que no significa homogeneidad absoluta entre los individuos, ni inmutabilidad, ni no contradicción, ni mucho menos pureza. Me quedaría con la definición de Francesc:
"La cultura entesa com el conjunt de formes d'estar al mon que tenen els grups humans"
Diría también (y en esto sigo ahora a Raimon Panikkar) que las culturas son inconmensurables, incomparables: no hay manera de poder juzgar una cultura fuera de las culturas. Decir que otra cultura es inferior es haber decretado, previamente, que nuestra cultura es la medida de todas las demás. Así, no existiendo un espacio extracultural, el nosotros viene a significar simplemente la pertenencia a un modo particular de estar en el mundo.

En el tema de referencia, la migración, plantea un pregunta específica, puesto que el inmigrante, respecto a la cultura de recepción es un "otro" (un extranjero, un forastero), pero no todo extranjero, aunque viva y trabaje en el país. es visto como inmigrante. El inmigrante es otro específico. En Cataluña, actualmente, un inmigrante es una persona no europea y pobre, que ha venido para huir de la miseria; antes lo fue un andaluz, un murciano, un extremeño o un gallego, etc. Pero también los europeos que fueron a América (a hacer las américas). En estos y otros episodios parecido hablamos de "emigración económica", expresión en desuso, pero que he oído hace tiempo para diferenciarla de la "emigración política", en concreto de los republicanos huidos a Francia para escapar de la barbarie franquista.

Y lo anterior nos lleva a la economía. Una de las peculiaridades de "nuestra cultura" (id est. Occidental moderna) es la constitución de la Economía como una esfera separada, autónoma y dominante, lo que, como ya observó Polanyi, nos diferencia de otras culturas. Así, el inmigrante llega a una sociedad particularmente fragmentada -en relación con su cultura de origen. Esto tiene a mi modo de ver una consecuencia importante por lo que se refiere a la situación de "nativos" e "inmigrantes": al límite, y en la medida que el inmigrante es "mano de obra barata", sin otra exigencia que la que se desprende de su situación laboral, podría perfectamente quedar al margen de las formas culturales dominantes.

En la medida en que, cada vez más, como que identifica socialmente a las personas es su posición económica, y para el inmigrante, su situación legal (los papeles), este "otro" queda ya imaginado (si entiendo bien la distinción a la que Francesc alude), no por su cultura personal, sino como otro no occidental (o no catalán), es decir en términos puramente negativos, de oposición, de negación y de carencia: uno que no es como "nosotros" (pero este es también un nosotros imaginario) y que debería admirarnos. De la misma manera, es bien posible que desde los inmigrantes Cataluña sea simplemente este lugar de Occidente en el que trabajar, tener dinero y acceder a una posición social: aquí o allá, no es tan importante.

De la relación entre unos y otros sujetos, por encima de "nosotros " y "ellos" (como categorías imaginadas) surgen, constantemente, transformaciones culturales, que no podemos conocer en su complejidad y magnitud, como siempre, desde siempre.

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13/11/2007 19:07 Autor: Robert Tomas. Enlace permanente. Tema: Migraciones No hay comentarios. Comentar.


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